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Por qué escribir ayuda a sanar

Por qué escribir ayuda a sanar

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Seguramente en muchas películas has visto como algunas chicas -es una actividad que se ha relacionado básicamente con el género femenino- escriben en sus diarios los detalles de las vivencias más extraordinarias (básicamente en temas de amor) que viven día a día.

Sin embargo, llevar un diario, escribir o “journaling” como se le conoce ahora en este mundo globalizado, es una actividad sanadora. Te voy a contar por qué.

Nuestro cerebro está conformado por 2 hemisferios: derecho e izquierdo. El derecho, se especializa en la parte emocional del ser humano. El izquierdo, tiene que ver con el lenguaje, la razón, es la parte analítica de nuestro cerebro. 

De manera coloquial, se dice también que está dividido en tres cerebros: la neocorteza, el sistema límbico (donde se encuentra la amígdala, esa “almendrita” que hospeda a la reacción de lucha o huída que ayuda a protegernos de los peligros y amenazas del mundo) y el cerebelo, que es responsable de controlar tanto las funciones motoras, como la coordinación o el equilibrio. Esta estructura lleva a cabo tareas muy sofisticadas también, una de ellas son los programas neurales para el control de los movimientos aprendidos. Gracias a él llevamos a cabo acciones automáticas, como conducir un coche, vestirnos, entre otros.

Nuestro cerebelo está conectado al sistema límbico y gracias a este punto de unión, podemos regular nuestras emociones, asociar sensaciones con sentimientos, y aprender a su vez de estos procesos.

A través de los años con el desarrollo de la medicina y avances en la ciencia, los neurocientíficos, se han dado cuenta de que el hecho que el cerebro esté dividido de esa manera y cada parte tenga funciones muy especializadas para realizar, es lo que lo hace tan grandioso y poderoso. A mayor especialización, el cerebro puede ser capaz de realizar un mayor número de tareas de una manera asombrosa.

Sin embargo, cuando en nuestro cerebro no hay integración de los hemisferios, las cosas pueden no salir con quisiéramos. ¿Y qué sucede? que nos convertimos en personas o totalmente racionales o sumamente emocionales. Por supuesto que estas circunstancias no ayudan en la convivencia con los demás seres en este planeta y a nivel emocional, conlleva muchos desafíos.

Pero, ¿por qué se da este desarrollo tan disparejo de nuestros hemisferios? Daniel J. Siegel, reconocido psiquiatra estadounidense  y autor de varios libros sobre el cerebro, apunta a que el origen es la clase de apego (relación afectiva) que nos formamos en la infancia con las personas que nos cuidan (nuestros padres, básicamente). Pero ese, es tema de otro post.

Así que si tú has detectado que eres una persona sumamente emocional, es decir, con un predominio de accionar más desde el hemisferio derecho, te ayudará muchísimo a integrar tu cerebro el poner a trabajar más a tu hemisferio izquierdo. 

Cómo hacer esto? Daniel J. Siegel recomienda varias prácticas, entre ellas, el “journaling” , es decir,  escribir diariamente todos los pensamientos y emociones que sentiste en el día, para que al ponerlos en palabras -esto es, echar a andar al hemisferio izquierdo- le vayas quitando carga emocional a los sucesos vividos. Haciendo esto, ayudas a equilibrar emociones y razón.

Así que ya lo sabes, esta actividad no sólo le hace bien a las niñas sino también a los niños (no es una cuestión de géneros, como te has dado cuenta)  y puede convertirse en algo verdaderamente sanador si tienes mucho trabajo emocional que realizar contigo misma.

A mí siempre me ha gustado escribir (mi personalidad emotiva supongo que de manera espontánea y natural sabía cómo ayudarse) y ahora que he leído tantas maravillas sobre el cerebro y cómo apoyarlo para que su funcionamiento sea óptimo, he convertido la escritura de mis emociones, creencias y pensamientos, en una actividad regular que además de contribuir al autoconocimiento, sana mi alma. 

¿Te animas a probar?