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Hey, no eres tan especial como crees eh!

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Cuántas veces no has pensado que tu historia es más trágica que la de tu amiga(o) ? Que lo que viviste en tu infancia fue mucho más fuerte que lo que vivió tu pareja de niño(a)… Que tú has sufrido como nadie… Que la vida ha sido justa con los demás, menos contigo… Que no has tenido tan buena suerte como la que sí tuvo tu jefe… Tu vida, solo la tuya, es peor que una novela…Te dices que eres único, diferente, porque a ti, verdaderamente te ha ido  mal, mal, mal. ¡Qué pena! Una verdadera calamidad.

Pero quiero decirte algo, disculpa si te despierto de ese sueño: NO eres único, NO eres especial. También alguien más se ha sentido como tú. Otro (a) ha pensado que su sufrimiento no tiene comparación con ninguno. Pero sabes qué? Todo lo que pasa en esta vida, es neutral. Tú decides el significado que le das a las cosas o circunstancias en tu vida.

Tú eliges cómo relacionarte con eso. En ti está el poder de darle una interpretación poderosa y responsable, que te alinee con emociones como el amor, la paz, la alegría, la buena voluntad, la aceptación.

Puedes decidir ver las cosas como problemas, equivocaciones u obstáculos, o bien, como lecciones para aprender algo valioso que eleven tu espíritu. Esa es la diferencia entre las personas que tienen una vida plena, y las que viven quejándose y sufriendo: las primeras eligen ver los acontecimientos en su vida, y las personas, desde el amor, mientras que las segundas, desde el ego.

Se dice que el dolor es algo que tiene que ver con nuestra biología, que es real, pero que el sufrimiento es un tema creado por el ser humano, a partir de la construcción del Lenguaje. De eso hablo un poco más en otro escrito acá en mi blog.

Entonces, si tú tienes el poder de elegir ver todo desde el amor o desde tu ego (sufrimiento, culpa, vergüenza, miedo, anhelo, ira) de qué te sirve sentirte especial y pensar que todo lo malo te sucede solo a ti? Y usar de pretexto esas historias trágicas para seguir justificando las carencias en tu vida.

No te funcionaría más pensar en “¿para qué está sucediendo esto en mi vida; cuál es la bendición escondida?” en lugar de pensar “¿por qué todo me pasa a mí, solo a mí?”

La próxima vez que un pensamiento así te visite, te invito a relacionarte con él desde un lugar de mayor poder y que abra posibilidades en tu vida.

Puedes trabajarlo desde la ontología del lenguaje a través de sesiones de coaching personales,. Te invito a que pruebes y veas la diferencia que genera en tu vida.

Namaste!